Manchas

La triste historia del Jabón

– ¡Oh no puede ser! El jabón se ha ido por el desagüe- escuché a aquella muchacha que minutos antes me manoseaba. Me sentí libre por unos segundos, con una oportunidad de huir de aquel maltrato. Por años, nos han creado con el único fin de servirle a los humanos, de limpiar lo que ensucian, mientras nos desgastamos hasta llegar a desintegrarnos. No vivimos, solo existimos.

Sin embargo, el sentimiento de libertad llega pronto a su fin cuando sentí unas manos palpándome. Pensé en las obscuras noches que pasaba solo sobre aquella dura cama rosa, a la deriva. No solía dormir durante aquellas noches porque cualquier animal podía caminarme encima. Odiaba mi existencia y contaba centímetro a centímetro el tiempo par que aquella tortura acabara.

Las manos lograron alcanzarme y el toqueteo volvió. La espuma que me consumía no tardó en aparecer. Escuché risas y sabía que la humana no estaba sola, estaba hablando despreocupadamente con sus amigos, ajena a mi dolor. Vi hacia abajo y noté todo el trabajo que tenía por delante, el lavaplatos estaba lleno de suciedad y yo tendría que limpiarlo.

Mi denigrante trabajo termina cuando las manos de la muchacha quedan limpias. Me dejó en mi cama. Había perdido algunos centímetros, pero a ella eso la tenía sin cuidado, cuando mi existencia acabara, otro pobre agente limpiador me reemplazaría. Aunque esa idea no era tan aterradora. El infierno es el paraíso después de vivir aquella angustiosa cropped-Picture10.pngexistencia.

(3) Comentarios

  1. Karem Margarita dice:

    totalmente cierto y aplica en todos los campos de la vida!

  2. La antithesis a la felicidad que otorga el arte de servir……….tema ya bastante gastado como la historia de este pobre jabon!

  3. Me gusta esta historia, una parodia de la vida.

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