Manchas

Nuestro reflejo

Era de noche y yo no podía dormir. En mi cabeza seguían las palabras que mi abuela me había dicho unas horas antes. Para ella había sido una broma, pero para mí fue un detonante que no me dejaba de perseguir. Sus palabras fueron claras: “Lo que ves en el espejo no es más que una ilusión. Si el espejo reflejara lo que de verdad somos, no soportaríamos ver nuestro reflejo”. Nunca me había detenido a pensar en qué me decía mi reflejo de mí misma. Sin embargo, ahí estaba yo, a la una de la mañana pensando en mi reflejo.

El espejo siempre había sido un instrumento que me había ayudado a arreglar mi imagen, a verme para mejorarme. Siempre había sido mi amigo, excepto cuando me hacía ver un poco subida de peso o que alguna ropa no me quedaba bien. Sin embargo, me puse a pensar en qué reflejaría el espejo si en vez de mi físico, reflejara mi mente o peor aún mi corazón. A mi mente vino esa mañana cuando le grité a mi madre que no quería el desayuno que me había preparado, o cuando le dije a mi hermano que no me abrazara porque me arrugaba la ropa.

Me levanté de la cama y me puse en frente del espejo. Era yo, la misma de siempre. Pero no me sentía igual. Me sentía horrible.

Entonces algo increíble sucedió.

Mi reflejo comenzó a moverse y desde el otro lado se cruzó de brazos, dándome una mirada de severidad.

– Eres un monstruo- sus labios no se movieron, pero su voz sonaba como la mía, justo dentro de mi cabeza.

– Eso no es cierto- atiné a decir cuando recuperé la voz.

– Sí lo es- se echó para adelante y tuve miedo de mi propio reflejo. Tuve miedo de que pudiera salir y hacerme daño-. A diario te veo arreglándote para salir, para estar en casa, para verte bien. Complaces a lo que eres por fuera, pero nunca prestas atención a la gente que miras mal por no vestirse bien, de los que te burlas por ser diferente a ti, a los que menosprecias solo porque no los logras entender. Estás atrapada entre lo que quieres proyectar con tu imagen física, que no te das cuenta de que la belleza no se carga por fuera sino por dentro. Cumples con los estándares de belleza de una sociedad que no te aceptaría tal y como eres mientras descuidas la opinión de la persona más importante, la única que debería importarte: la tuya. Has olvidado cómo sonreír, divertirte y ser feliz simplemente compartiendo lo que eres con otros. Te has cerrado a conocer el mundo solo por cómo luce y tristemente más de la mitad del mundo no luce como tu esperas. ¿Acaso vale la pena?

La desesperación que me entró fue terrible y comencé a llorar. Odiaba mi reflejo porque tenía razón. Todo lo externo había sido más importante y mi alma se estaba marchitando poco a poco. Volví a la cama y cerré mis ojos, pensé en todas las personas que había humillado. No podía creer todo el mal que había hecho y todo por creerme mejor que ellos.

“No todo lo que brilla es oro y muchas veces la belleza de las cosas están en los ojos de quién lo ve. Nos preocupamos mucho por adquirir riquezas, belleza y aceptación de personas que consideramos que vale la pena su opinión. Le damos más valor a la diversión y vivimos en constate desenfreno. No nos damos cuenta de que la existencia va mucho más allá de lo que vemos y que lo que somos no se mide por cómo lucimos, sino por cómo vivimos. Estamos en un momento de vida de la humanidad en el que estamos viviendo una relajación moral, donde los valores y la integridad son accesorios para la popularidad. Necesitamos tensión en nuestras vidas, tensión entre lo que está bien y lo que no. Ahora solo les dejo una pregunta que espero los acompañe sin torturarlos esta semana: Si el espejo en lugar de mostrarte cómo eres por fuera reflejara lo que eres por dentro, ¿Te gustaría ver lo que se refleja?»

¡Saludos a todos! Espero que se encuentren bien y estén reflexionando mucho sobre su reflejo. Sé que he estado un poco desconectada del mundo cibernético, pero la universidad, el tiempo y las responsabilidades no se ponen de acuerdo para dejarme respirar. Sin embargo, ya me he organizado un poco y he hecho tiempo para que las publicaciones sean más seguidas. Me gustaría mucho recibir sus opiniones y saber qué les gustaría leer en Vía Princesa. Para mí es importante su interacción con la página. Les agradezco mucho que me lean y espero que puedan compartir, comentar y reflexionar un poco sobre lo que escribo.

Por último, me gustaría recomendarles que escuchen la canción de Michael Jackson, llamada “Man in the mirror”. Creo que va un poco con el tema de hoy. Les dejo el link del video en youtube.

Espero que tengan una buena semana y que todas sus metas se cumplan.

Man in the mirror, Michael Jackson

reflejo