Textos invitados

Texto invitado #02: Dedicatoria incompleta

Por Aharhel Emilio

Dedicatoria incompleta

Todos los días encuentro cantitos de vida que me reviven la esperanza. Son chispas que inspiran otra manera de socializar para caminar hacia otros futuros. Luchan desde distintos frentes, pero siempre nos encontramos en los espacios comunes porque soñamos otro más allá. Ese anhelo por el cambio es lo que nos une.

Les encuentro en las redes, en los pasillos, en la mesa, a veces en el patio, en alguna dinámica, quizá en un papel, en otras geografías, en las calles, en un deseo. Les encuentro en las páginas, en los colores y en las canciones. Puede que tengamos intercambios cotidianos, presenciales o en línea, o puede que nos volvemos a encontrar en un abrazo infinito, a veces nos congregamos al atardecer a conspirar, y en ocasiones conversamos por primera vez a pesar de haber hablado antes.

Me han movido hacia esta escritura en la que, con mucho cariño, trato de expresar algo que no sé si lean pues el futuro es incierto después de juntas dictatoriales (desastre político), huracanes (desastre político), terremotos (desastre político), pandemias (desastre político) y buitres (desastre político). Muertes desechables mentiras en descomposición cancelaciones putrefactas tramparencia maloliente cotidianidad erosionada vidas agrietadas.

Retomo el aliento.

Esos son los monstruos apocalípticos contra quienes nosotres, las vidas, nos enfrentamos a diario, pero a pesar de todo, dentro de la colonia existe el amor, como dijo alguna vez alguien que no recuerdo. Lo encuentro en los viajes a otras geografías, en los silencios que expresan todo, en las mudanzas muy merecidas, en las conversaciones que son un trip literal, metafísico y metafórico, en las confesiones de admiración y reconocimiento, en las luchas que nos hacen (re)aprendernos. Y siempre falta por encontrar.

De esto no tengo que retomar el aliento.

Por eso hallo tranquilidad cuando pienso en el futuro, y es que siempre se entrelazan caminos que me sorprenden, que me aportan otras perspectivas: me hacen reafirmar que nuestros tiempos no han sido capturados ni nuestros futuros cancelados. Son vidas quienes lo afirman. Todavía hay oportunidad para invertir en utopías (en la nuestra, no en las capitales).

Eso también es esperanzador. Pero es a pesar de toda la violencia que resistimos, es porque quienes vinieron antes nos aguantan el suelo que pisamos, es gracias a que se arriesgan y atreven a marchar en las calles, es cuando la cátedra escapa de la academia y fluye en la cotidianidad, es cada vez que soñamos con la utopía que requiere imperfecciones, es a medida que nos vemos y transformamos nuestras miradas…

Es estar presentes,

Es cancelar la violencia,

Es retar lo absoluto,

Es descubrir otros pasados,

Es tejer diversos futuros,

Es desestabilizar el orden,

Es bailar con el Caos.

Es tenernos, vernos, llevarnos;

Es estar presentes y conspirar:

A veces en grupo, otras en una conversación que empieza y termina en H, tal vez en la familiaridad de las sábanas, o quizá disfrutando un café, en un momento o lugar improvisado.

Y falta de todo por mencionar.

Pero por ahí vamos.

Seguimos.

Aharhel Emilio es estudiante de Literatura Comparada, practica periodismo por el lado y se le podría encontrar en alguna manifestación aquí y allá. Le encanta conectar con las personas, irse en el viaje y convertir los colores de la cotidianidad en palabras que puedan servir como herramientas.

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